Un resumen de las últimas tendencias en los mercados (enero de 2026)
El 2025 estuvo marcado por resiliencia económica global y retornos sólidos, a pesar de la turbulencia política en Estados Unidos. Las acciones estadounidenses subieron alrededor de 18%, impulsadas por ganancias robustas y el entusiasmo por la inteligencia artificial, mientras que los mercados internacionales superaron a EE.UU. por 1,400 puntos base, la mayor diferencia desde 1993. La renta fija global ofreció rendimientos atractivos en medio de la incertidumbre, y cambios políticos como mayores aranceles, un nuevo paquete fiscal (OBBBA) y la reducción de la inmigración ya están rediseñando el panorama macroeconómico. Ahora, el 2026 se perfila como un año de muchos matices, que exige máxima atención de los inversionistas.
La economía estadounidense inicia 2026 en una expansión tipo “K”, con claras divergencias entre sectores. El impulso fiscal y la inversión en IA sostienen el crecimiento, pero los consumidores de ingresos medios y bajos siguen bajo presión, y los sectores sensibles a las tasas de interés permanecen débiles. Tras una desaceleración a finales de 2025, se espera un repunte temporal del PIB por encima del 3% al inicio de 2026, seguido de una moderación hacia el rango de 1% a 2%, conforme el estímulo de la devolución de impuestos por OBBBA pierde fuerza y los aranceles afectan el consumo. La menor inmigración y la postura de “no contratar ni despedir” de las empresas mantienen el empleo contenido, evitando saltos en el desempleo, que podría alcanzar un máximo de 4.5% antes de retroceder. La inflación debería subir hasta mediados de año por el impacto de los aranceles, alcanzando un pico por debajo del 4%, para luego acercarse a la meta de la Fed, gracias a la desaceleración de los costos de energía y vivienda. El escenario base es de “frío, caliente, frío de nuevo”, pero el abanico de alternativas sigue siendo amplio, con riesgos políticos y de mercado, como decisiones de la Suprema Corte sobre aranceles o cambios en la inversión en IA, que pueden alterar la trayectoria.
La Reserva Federal sigue siendo clave, con el comité dividido entre la persistencia inflacionaria y la desaceleración del mercado laboral. El mercado espera que la Fed recorte tasas dos veces más hasta cerca del 3%, pero el ciclo de recortes será gradual, mientras las autoridades ponderan riesgos en ambos lados de su mandato. La Fed podría sorprender, cambiando de rumbo conforme evolucionen los datos y la presión política, lo que puede generar volatilidad en las expectativas del mercado.
La renta fija se mantiene como ancla de los portafolios en 2026, favoreciendo la generación de ingresos y un posicionamiento cuidadoso en la curva. Con pocos recortes de tasas, salvo que haya recesión, las tasas de largo plazo deberían mantenerse estables, con una ligera inclinación de la curva. El punto óptimo está en vencimientos de dos a tres años, equilibrando rendimientos atractivos y flexibilidad ante posibles cambios en el escenario de tasas. El enfoque sigue en el carry atractivo, especialmente en crédito corporativo de calidad, respaldado por balances sólidos.
Las acciones estadounidenses siguen caras, pero el crecimiento de las utilidades es fuerte, con expectativas de un avance de 14% en las utilidades del S&P 500 en 2026. Las “Magníficas 7” continúan liderando los retornos, pero el crecimiento de utilidades se está extendiendo a otros sectores. La inversión en IA es financiada por empresas con caja robusta, con márgenes de flujo de efectivo libre cercanos al 20%, más del doble que a finales de los años noventa. A pesar de fundamentos sólidos, las expectativas son elevadas y el mercado sigue vulnerable a tropiezos, ya sea en la adopción de IA, restricciones de oferta o shocks externos. El escenario es de apuestas altas y poca visibilidad sobre los ganadores finales, pero se parece menos a una burbuja y más al inicio turbulento de una transición estructural. La selección y el equilibrio son cruciales. Aunque los sectores de crecimiento son atractivos, los inversionistas deben mirar también a sectores de valor resilientes, como el financiero, que se benefician de la desregulación y la inclinación de la curva.
Los mercados internacionales han salido de un largo periodo de desempeño inferior, y este movimiento aún tiene espacio para avanzar, ya que la brecha de crecimiento de utilidades frente a EE.UU. se está cerrando, con expectativas de alza de cerca del 10% fuera de EE.UU. en 2026. Temas estructurales respaldan esta perspectiva. El crecimiento nominal positivo y el fin de las tasas negativas han transformado a las empresas europeas y japonesas. La ola de IA se expande, impulsando la tecnología en Japón, Corea, Taiwán y otros emergentes. Los estímulos fiscales se aceleran y las políticas favorables al accionista se multiplican. Los mercados internacionales también ofrecen rendimientos por dividendos el doble de altos que los de EE.UU. y valuaciones relativas más atractivas.
De cara al 2026, las carteras siguen desalineadas tras años de desempeño superior de EE.UU. y de los sectores de crecimiento. Ahora es momento de reequilibrar hacia exposiciones globalmente diversificadas, no solo en acciones o renta fija, sino también en activos alternativos. El mercado privado ofrece múltiples caminos para acceder a la IA, mientras los activos reales, como la infraestructura, son pilares para diversificar y protegerse contra la inflación.
Para obtener información importante, consulte la página de inicio.
Este contenido está destinado a inversionistas cualificados y forma parte del material educativo disponible para su descarga a través de esta página. Recomendamos leer el documento para obtener acceso completo a la información y sus respectivas disclaimers.