Puntos clave
Realizamos cambios interanuales modestos en nuestras previsiones de volatilidad y correlación, pero también vemos una gama más amplia de posibles resultados, con implicaciones significativas para la asignación de activos.
Un mayor crecimiento, inversión sólida y tasas más altas brindan un contexto relativamente saludable y estable para la mayoría de los activos de riesgo. Este año, pronosticamos riesgos de inflación elevados y anticipamos una mayor volatilidad de las tasas de interés debido al activismo fiscal. El cambio tendrá un impacto significativo en el universo de inversión más amplio.
Entre las principales conclusiones para la construcción de carteras se encuentran:
- Se espera una mayor volatilidad en las correlaciones entre acciones y bonos a corto plazo y una gama más amplia de correlaciones a largo plazo.
- Los mayores rendimientos nominales permiten que los bonos básicos compensen el impacto de los choques de crecimiento en las carteras y generen un retorno total e ingresos más significativos a lo largo del tiempo.
- La gestión activa y alternativos pueden desempeñar un papel clave para mitigar los riesgos de inflación y, potencialmente, impulsar los retornos ajustados al riesgo.
De “más bajos durante más tiempo” a “bases más saludables”
La cartera de la próxima década debe ser diferente a la del ciclo anterior. El lema “bajos precios por más tiempo” ha sido reemplazado por “bases más saludables”, que implica nuevas oportunidades y riesgos.
Las oportunidades son claras. Los ingresos ahora son menos escasos. El cambio a tasas reales positivas presenta un punto de partida favorable para los activos que se han revalorizado, como los bonos básicos y bienes raíces estadounidenses y europeos. Utilidades corporativas más altas y saludables respaldan los retornos de las acciones, a pesar de las valuaciones iniciales.
Pero los riesgos persisten. Los riesgos geopolíticos se han acentuado. La política monetaria puede verse limitada a la hora de actuar como amortiguador contra la volatilidad financiera en medio de un riesgo inflacionario elevado. Correlaciones menos estables entre clases de activos destacan la necesidad de incluir una variedad de diversificadores de cartera. Cabe señalar también que algunos desequilibrios actuales del mercado pueden revertirse un poco en los próximos años.
En resumen: No es el momento para adoptar una estrategia de cartera con piloto automático.