Los mercados restaron importancia a la turbulencia geopolítica en abril, con varios alcanzando nuevos máximos históricos. Un cese al fuego de dos semanas iniciado el 8 de abril, que luego se extendió, alimentó el optimismo al inicio del mes. Sin embargo, el verdadero motor del repunte en los activos de riesgo fue el renovado enfoque en el ciclo de inversión en inteligencia artificial y la expansión de la infraestructura que lo respalda. Las acciones globales subieron 10.9%, impulsadas por Estados Unidos y Asia emergente, que recuperaron por completo los niveles previos al conflicto. La renta fija global avanzó 1.5%, aunque los retornos fueron desiguales, ya que el alza en los precios de la energía mantuvo vivas las preocupaciones inflacionarias. El dólar estadounidense retrocedió parte de las ganancias de marzo, con el índice DXY cayendo 1.9% en el mes.